Un modelo psicométrico que se puede leer sin ser psicólogo
Cinco factores y treinta facetas convertidos en un informe que un manager puede leer y usar para decidir, incluido cuándo no fiarse de él.

Un modelo válido y una salida ilegible: una tabla de treinta puntuaciones no es una decisión.
Un informe que se lee de arriba abajo y termina en algo accionable: primero qué significa, después el detalle.
El informe es donde el modelo deja de ser un modelo y se convierte en una decisión sobre la carrera de alguien.
Un modelo válido y una salida ilegible son el mismo problema visto dos veces. Una tabla de puntuaciones no es una decisión: es trabajo que le pasas a un manager sin formación en psicometría.
Que un manager lea el informe sin glosario y salga con algo que hacer. Y que sepa cuándo el cuestionario no da para tanto.
A quién tenía delante antes de diseñar nada.
Nuria
Responsable de un equipo de doce personas
Recibe el informe de alguien de su equipo o de un candidato y tiene que decidir con él delante. No ha estudiado psicometría, y los informes de personalidad que ha visto los recuerda como un folleto: mucho adjetivo y ninguna consecuencia.
Salir del informe con una conversación preparada: qué mirar, qué preguntar y qué no dar por hecho.
Treinta puntuaciones sin jerarquía son trabajo que alguien le pasa a ella. Y no tiene forma de saber si la persona contestó con cuidado o en dos minutos, así que o se lo cree entero o no se cree nada.
«No necesito saber qué es una faceta. Necesito saber qué hago el lunes con esta persona.»
Como manager quiero saber cuándo el informe no es de fiar, para no tomar una decisión sobre la carrera de alguien basándome en un cuestionario contestado a la ligera.
160 de las 204 personas de la organización que lo usa, en un cuestionario de once minutos.
62 en el último mes. Cada uno es una decisión de talento que antes se tomaba sin nada delante.
El modelo completo, sin recortarlo para que cupiera en la pantalla.
Respuestas atípicas, inconsistencias, ítems inválidos y tiempo de respuesta. Cada una resta y dice cuánto.
La decisión difícil fue qué no mostrar primero.
Treinta facetas caben en una pantalla si el objetivo es enseñarlas. No caben si el objetivo es que alguien decida. El diseño es casi entero el orden.
- una frase
- cinco factores
- treinta facetas
- y si no es fiable, lo dice
- 01
una frase
La lectura del perfil en lenguaje llano antes de cualquier número. Es lo único que lee la mitad de la gente, así que va primero.
La decisiónEl orden es casi todo el diseño. La lectura en lenguaje llano va primero porque es lo único que lee la mitad de la gente, y ponerla detrás de la tabla convertía el informe en deberes.

- 02
cinco factores
El nivel que se puede recordar. Cada factor con lo que implica en el trabajo real, no con su definición académica.
La decisiónEl equipo pedía una explicación por faceta y era la propuesta con más consenso. Treinta explicaciones son treinta cosas más que leer antes de decidir, así que lo que se añadió fue jerarquía y no texto.

- 03
treinta facetas
El detalle, disponible pero no impuesto. Quien necesita este nivel sabe que lo necesita.
La decisiónEl detalle está disponible y no impuesto. Recortar el modelo para que cupiera en una pantalla resolvía el problema del diseñador, no el del manager que tiene que preparar una conversación concreta.

- 04
y si no es fiable, lo dice
El indicador se abre en el motivo por el que baja. Un cuestionario puede declararse inválido, y entonces el informe deja de presentarse como resultado.
La decisiónEsta pantalla puede desautorizar al resto del informe, así que el número nunca aparece solo: se abre en las penalizaciones que lo bajaron. Un cuestionario contestado en dos minutos no debería producir el mismo informe bonito que uno contestado en veinte.

El indicador de fiabilidad es la parte del informe que puede desautorizar al resto, así que era la que había que escribir con más cuidado.
- La fiabilidad es un número de 0 a 100 con tres tramos: alta desde 80, media desde 60, baja por debajo.
- El número nunca aparece solo. Se abre en su desglose: respuestas atípicas, inconsistencias, ítems inválidos y tiempo total.
- Cada penalización dice qué la provocó y cuántos puntos resta. Una fiabilidad baja sin motivo es tan inútil como no tenerla.
- Un cuestionario puede declararse inválido con su motivo, y entonces el informe deja de presentarse como resultado.
El criterio que costó defender es el último. Un informe que se declara inválido es un informe que el cliente pagó y no puede usar, y la respuesta comercial obvia es enseñarlo igual con una advertencia pequeña. Pero un instrumento que nunca dice que no vale no es un instrumento, es un adorno.
El impulso del equipo era añadir explicaciones a cada faceta. Lo que faltaba no era explicación, era jerarquía: con el resumen en lenguaje llano arriba, las mismas facetas dejaron de necesitar defensa.
